
El alcohol es un depresor del sistema nervioso y produce cambios en la conducta humana. Sus efectos van desde la pérdida de las inhibiciones y sentimientos de relajación hasta alteraciones en el comportamiento que derivan en conductas agresivas y violentas.
Cuando se produce la inhibición por el consumo de alcohol, el bebedor muestra un comportamiento primitivo y antisocial, porque la corteza cerebral pierde el control sobre estas inhibiciones. La persona se siente estimulada, pero lo que sucede en realidad es que las células de su cerebro se han deprimido.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el alcohol "es el principal factor de riesgo para la carga de morbilidad en los países en vías de desarrollo de las Américas, y el segundo factor de riesgo en los países en vías de desarrollo de la región". Revista de la Organización Panamericana de la Salud. Volumen 10, Número 1. 2005.
Por esta razón, los problemas de salud asociados al consumo de alcohol han cobrado proporciones importantes, hasta convertirse en un riesgo sanitario de primer orden.
"Las investigaciones médicas han demostrado que el abuso prolongado del alcohol causa enfermedades al hígado como la cirrosis y la hepatitis, además de perdida de la memoria, úlceras, anemia, coagulación defectuosa, deterioro de la función sexual, malnutrición, depresión, cáncer y hasta daño cerebral. Pero desde la perspectiva de la salud pública, el mayor impacto proviene del consumo ocasional de alto riesgo de quienes suelen beber poco o moderadamente". Ibid
Cuando en una familia hay un enfermo alcohólico, su enfermedad se extiende de un modo imperceptible a todos sus miembros. La esposa, los hijos y los hermanos, de alguna manera, también están afectados por el alcohol pues nadie puede vivir en permanente preocupación, con la inseguridad económica y con el miedo de que el marido o hermano vuelva ebrio a casa.
Por otro lado, la mayoría de accidentes de tránsito están relacionados con el consumo de alcohol. Se estima que el conductor bajo los efectos del alcohol es responsable del 30-50% de los accidentes con victimas mortales, del 15 al 35% de los que causan lesiones graves, y del 10% de los que no causan lesiones.
Además, el consumo de alcohol durante el embarazo aumenta el riesgo de contraer malformaciones fetales, dando lugar al síndrome alcohólico fetal (SAF), que se caracteriza por retraso en el desarrollo del feto, alteraciones cardíacas, defectos en los pulmones, en los órganos sexuales y en la configuración craneofacial.
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