Aquella madrugada en las frías pistas de la Av. Javier Prado, María Paz Martinez Veliz vistió de negro luto un curriculum que hasta ese instante solo era motivo de orgullo. Bastaron tan sólo algunos segundos para que la joven diseñadora de modas, graduada en Paris e Italia, la chica sonriente de intachable conducta, la hija menor de una familia de solvente posición económica, pasara no sólo a engrosar la inefable lista de conductores homicidas en evidente estado de ebriedad, sino tambien, fuera puesta tras las rejas del penal Santa Mónica.Sus lagrimas empaparon su rostro de desperación y angustia, en completo estado de shock, la joven de 22 años era incapaz de recordar y asumir lo que minutos antes su irresponsabilidad al volante había provocado. Frente a la Universidad de Lima, un trágico escenario daba cuenta de lo ocurrido.Los tres jóvenes estaban tirados en el suelo boca arriba, Juan Carlos Osores tenía la rodilla rota, Yovana Picón Vizconde fracturas múltiples en el cuerpo mientras que su hermana Jennifer, de apenas 19 años, sencillamente no respondía al llamado de auxilio. Su cuerpo tendido en el pavimento no pudo resistir la embestida de la camioneta 4x4, voló por los aires a varios metros del lugar del impacto.Hace algunos años atrás, las hermanas Yovana y Jennifer Picón Vizconde habían llegado de Chincha para iniciar estudios superiores. Yovana era una aplicada alumna de Administración Hotelera en Isil mientras que Jennifer estudiaba Traducción en un instituto y tenia planes de emigrar al extranjero.Pese a los 5 años de diferencia, Yovana y Jennifer siempre fueron muy unidas, vivían juntas en un departamento y acababan de regresar de vacaciones; sin embargo, la madrugada del pasado miércoles 5 de marzo, las hijas del ex alcalde del distrito de Grocio Prado en Ica, se separaron para siempre de la manera más terrible.
Yovana Picón ha sobrevivido a la tragedia, la familia no pudo ocultarle por más tiempo que Jennifer había muerto. Yovana tiene fractura en el codo, en la rodilla y el tobillo, posiblemente tarde seis meses en volver a caminar pero recuerda al detalle lo ocurrido en la Av. Javier Prado, mientras regresaba a su casa tras dejar a un amigo.
A esa misma hora, en alguna discoteca de Miraflores, María Paz Martinez Veliz se divertía sanamente con sus amigos. Según cuenta, habia bebido un martini y una cerveza y en pocos minutos tomaría la Vía Expresa de Javier Prado para llegar a su casa en La Molina.Yovana, en cambio, seguía esperando ayuda mecánica dentro del carro, llamó a su hermano pero al enterarse que estaba en Chincha, decidió llamar a su hermana Jennifer.Fue entonces cuando el hermano de Yovana se comunica con Juan Carlos Osores, un amigo de la universidad, quien se ofrece ayudarla a colocar la llanta de repuesto.
Yovana asegura que el auto estaba estacionado en el primer carril. En ese momento llegaria Jennifer en un taxi y se pararon a un costado del vehiculo. Lo que vino despues fue un pantallazo y un despertar aterrador.Sin proponérselo, María Paz Martinez había atropellado a tres personas. A las 2 de la madrugada, nadie la vio detenerse y algunos diarios aseguraron que intentó darse a la fuga. Sin embargo, la joven diseñadora dice haber estado en una terrible crisis nerviosa.El dosaje etílico arrojó 1.68, suficiente para declararla responsable, suficiente para enviarla directamente a la cárcel.Desde hace 3 días, María Paz Martínez se ha mudado a las antípodas de su realidad, a un universo de paredes altas y rejas en el que jamás se imaginó caer.
No habrá más la cama suave ni la comida caliente, en Santa Mónica será una interna cualquiera y ella parece saberlo. María Paz vivió siempre para el arte del diseño de modas. Su vocación la llevó a estudiar a Europa y su talento la convirtió en alumna becada de la prestigiosa escuela italiana Marangoni, de donde egresan los grandes diseñadores.
En estas oficinas de la Escuela de Diseño Chio Lecca, María Paz volcaba toda su energía, había creado su propia marca de ropa y sus sueños estaban plasmados en decenas de bocetos, en una vitrina glamorosa que hoy se hace trizas al verla metida en la escandalosa crónica policial donde su nombre resalta con tinta roja y la negra estela de la muerte.Sus amigos están sumamente conmovidos. María Paz no era una chica problema y mucho menos una bebedora empedernida sino todo lo contrario afirman, pero aquella noche olvidó la letanía que menos se cumple: si tomas no manejes.En las imágenes que mostró la televisión se observa que el auto de Yovana Picón no estaba completamente pegado a la vereda. Sin embargo, María Paz tampoco se percató de las luces intermitentes ni tuvo reflejos para esquivarlo.La camioneta de María Paz pasó arañando el auto de Yovana que terminó con el espejo roto. Mientras los cuerpos de los chicos quedaban sobre la pista, María Paz y su acompañante, Susana Sosa, pasaron de largo.Presa de los nervios, María Paz siguió conduciendo hasta la cuadra 3 de la avenida Circunvalación y reportó el accidente a la Central de Emergencias 105. A esa misma hora, la llamada de un vecino alertó al Serenazgo de Surco, el sereno Martin Zapata patrullaba la zona y fue en busca de María Paz.Envuelta en llanto, la joven fue conducida a la Comisaría de Monterrico.
En la detención se descubrió que tampoco tenía brevete.En Santa Mónica, María Paz Martinez espera la sentencia, aferrada a su humildad interior, consciente de su error, dispuesta a postergar los sueños de una carrera exitosa.Para los Picón Visconde, en cambio, la herida demorará mucho más tiempo en cerrar, hasta que lentamente Jennifer pase a ser parte de ese equipaje de hermosos recuerdos.El caso de María Paz Martinez podría sentar precendente y ser ejemplo para tantos jóvenes que conducen ebrios, destruyendo hogares, inundando vidas con desgracia y que lejos de dar la cara como esta joven se esconden bajo las faldas de la impunidad.
Reportaje: Fernando DíazEdición: Eduardo PosadasCámara: Roy Espinoza

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